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El artículo Shìzǔ Liú Huángdì, pertenece a Alphonse Schweinorg

Introducción

Shìzǔ Liú Huángdì 「世祖劉皇帝 Shìzǔ Liú Huángdì」 es el actual Capitán de la Quinta División. También asume como parte de su cargo el Escuadrón de Mensajería del Gotei 13. Por esta función, suele ser descrito como alguien que «está en varias partes del Seireitei, pero no realmente». Antiguamente fue el sub-jefe de los Cuerpos de Kidō bajo Kao Nashi.

Apariencia[]

Shìzǔ posee ojos de un vibrante color amarillo, a tono típicamente con los detalles de su propia vestimenta. De cejas naturalmente definidas y cabello negro lustroso, parece tener a la distancia cabello corto con un flequillo algo desigual, presentando el rostro enmarcado. Sin embargo, una inspección más certera revelaría cómo lleva la mayoría de su cabello atado en una fina trenza que llega hasta su propia cintura. De complexión física ligera y altura promedio, no posee musculatura notable a simple vista.

Shìzǔ viste comúnmente un tangzhuang de seda sin mangas de color negro con detalles en oro, con tres nudos de rana terminados en botones de bronce. Complementa el chaleco con un par de pantalones negros ceñidos, prendidos con un cinturón dorado con hebilla de plata. Sobre esto lleva usualmente un abrigo suelto y holgado de color blanco con detalles nuevamente en dorado en los bordes. El interior comienza en un color rosado, que va tornándose purpúreo cuanto más al centro del propio saco se encuentre el tono; la única excepción a esto es el interior del cuello, que es grisáceo. Detrás de este, lleva bordado el símbolo de la Quinta División, dentro del propio logotipo de la antigua División de Kidō. A pesar de que eso no posea carácter oficial dentro del Seireitei, ha llevado a problemas burocráticos a Shìzǔ, dado que utiliza el logotipo de una entidad ajena al Gotei 13 en conjunto al de su propia división.

A pesar de que físicamente Shìzǔ se ve como una persona relativamente joven, es sabido que es un shinigami de edad respetable, aunque según él mismo «no es ni por asomo el más viejo del Seireitei». Al ser cuestionado sobre cómo mantiene su juventud física, siempre responde de manera evasiva o inventa una historia diferente; a pesar de eso, se encuentra generalmente asumido que tiene que ver con sus estudios del Kidō.

Personalidad[]

Shìzǔ suele ser considerado por sus congéneres como un hombre de muchas palabras, que, sin embargo, «habla mucho pero no dice absolutamente nada». Es reconocido por su capacidad para poder calmar el ambiente hablando, más él disfruta sobremanera el acto contrario: generar discusiones sinsentido, y entretenerse viendo cómo se desarrollan. En caso de verse él mismo envuelto en una situación así, sabe hablar su camino fuera del problema.

Siempre demostrando interés aún en los temas más triviales, Shìzǔ comúnmente está enterado de la gran mayoría de rumores, historias y palabreríos que corren en la gran mayoría de pasillos del Seireitei; el lugar en el que más especialmente complejo le resulta conseguir información es en los cuarteles de la Segunda División del Gotei 13; sin embargo, siempre de alguna forma algo llega a enterarse, para el dolor de cabeza de su capitana.

Según él, su profusión a querer enterarse de las cosas es «por el bien de mantener la comunicación en todo el Seireitei, y hasta el mundo humano, tan fluida como sea posible»; sin embargo, hay quien cree que lo hace enteramente por divertimento propio.

Aún así, las personas que han tenido más trato con él, incluidos aquellos que puedan contarse entre sus amistades, tienden a concluir en que Shìzǔ es, cuanto mínimo, engañoso en su trato diario al público, dejando un poco de lado aquella faceta descuidada y poco seria que, según dicen, aparenta frente al grueso público del Seireitei. En situaciones que lo requieran, Shìzǔ es perfectamente capaz de comportarse con la frialdad requerida para la toma de decisiones que su cargo implica. Esto último se ve presente aún más en aquellas ocasiones en las cuales el capitán debe tomar parte en una pelea, siendo que no posee problema moral alguno en atacar a un enemigo aunque este se encuentre inconsciente en el piso, inclusive llegando a ejecutar casi de manera sumaria a aquellos que caen inertes frente a él en combate, o arrastrándoles hasta la Duodécima División, generalmente a escondidas.

A pesar de esa amoralidad que puede entreverse en combate, y las contadas amistades que este puede decir poseer, Shìzǔ posee una gran lealtad para quienes llame sus amigos, generalmente recibiéndolos en su cuartel e invitándolos a comer y beber consigo, práctica que suele realizar aunque sea una vez por semana, y siendo el objeto de cómo consigue el dinero para realizar esas fiestas privadas una cosa en la que nadie llega a ponerse de acuerdo, dado que cada vez que Shìzǔ es cuestionado sobre sus ingresos, responde algo diferente, y aún en alguna ocasión en la que haya sido investigado, tanto sus cuentas como las de su División siguieron cerrando correctamente.

De todas formas, el suceso que más dio que hablar sobre Shìzǔ dentro del Gotei 13, y posiblemente también dentro del Seireitei, fue cómo llegó a su cargo de Capitán de la Quinta División, dado que anteriormente a esto, Shìzǔ ni siquiera pertenecía a la estructura del Gotei 13, siendo que este era el Subcapitán de la División de Kidō hasta que, tras el caos que había surgido en el Seireitei debido a una crisis en el Gotei 13, decidió ir por su cuenta hacia el recientemente establecido Capitán de la Quinta División, programando un duelo contra este frente a toda la división. Cuando llegó el día pactado, Shìzǔ sostuvo un breve combate contra el Capitán, resistiéndose a liberar su zanpaku-tō. Llegado el punto en que había convencido a su rival de su incapacidad para liberarlo, lo liberó, incapacitando momentáneamente a su contrincante, para posteriormente atacarlo en el piso con Hadōs de alto nivel, en un acto que fue inmediatamente catalogado como una ejecución a sangre fría.

Por último, se puede destacar el genuino amor que Shìzǔ siente por el Kidō, así como la particularidad de este al referirse generalmente a sí mismo de manera plural, algo que ocasionalmente confunde a las personas que no suelen tratar con él.

Historia[]

Orígenes y Estancia en los Cuerpos de Kidō[]

Procedente de una familia de reciente nobleza formada por grandes mercaderes del seireitei, Shìzǔ fue criado en un hogar por el que regularmente pasaban personas influyentes, comúnmente por motivos comerciales. Como el segundo hijo de la familia, estaba destinado a manejar una porción de los negocios familiares en concordancia con su hermano Tàizǔ; sin embargo, el poco interés de Shìzǔ hizo que esta tarea terminara recayendo finalmente en su hermana menor Wǔ Mèi, para el enojo de sus padres.

Ante la obligación de tomar un empleo que le diera aunque sea un poco de prestigio para su futuro, Shìzǔ terminó siendo forzado a concurrir a la Academia Shinō; con la esperanza de que alguna división del Gotei 13 lo tomara. De esta manera, grata fue la sorpresa de su familia cuando completó en el mismo año los cursos sobre kidō y hohō, llamando así la atención de los Cuerpos de Kidō, los cuales reservaron una plaza para él dentro del grupo de oficiales.

Dentro de este cuerpo fue escalando tanto posiciones como su pasión por el kidō, hasta llegar a ser el Subjefe de estos cuerpos, bajo el mando del en ese entonces Comandante Kao Nashi. Nunca recibió una explicación específica de parte de Kao sobre el por qué de su ascenso, recibiendo en las pocas ocasiones que preguntó algún tipo de broma relacionada. Aprovechando su posición, Shìzǔ hizo gala de su talento para el kidō, aprendiendo y revisando cuantos archivos, experimentos y hechizos como tal llegaran a sus manos, así como participando activamente en el desarrollo de nuevas técnicas en la materia. Se desempeñó dentro de estas funciones hasta la decisión, por parte de la Cámara de los 46, de remover la cúpula completa de los Cuerpos de Kidō.

Disolución y Vida Civil[]

Terminadas sus funciones para los Cuerpos de Kidō, y sin ser directamente solicitado por división alguna del Gotei 13, Shìzǔ volvió a su residencia familiar, buscando nuevamente congraciarse con los negocios familiares y volver a hacer parte de estos, lo cual finalmente logró, aunque debiendo tomar una posición original mucho menor a la que hubiera tenido de no haberse separado de su rol primario. Sin embargo, con base en su carisma y contactos de su tiempo como sub-jefe en una rama militar, logró volver a tomar una posición prominente, moviendo importantes volúmenes de mercancías varias alrededor del Seireitei e inclusive partes del Rukongai.

Restablecido, utilizó buena parte de sus ganancias para comprar propiedades en varias localidades de la Sociedad de Almas, viviendo durante algunos meses en una antes de moverse a otra de manera aparentemente aleatoria, organizando archivos personales y comenzando lentamente a escribir un libro. A pesar de este paso al costado de la vida castrense, terminaría siéndole solicitada su unión nuevamente al servicio de la Cámara de los 46, esta vez como quinto oficial dentro de la quinta división.

Oficial de la Quinta División[]

Asignado al puesto sin posibilidad de apelar, los años que Shìzǔ funcionó como oficial de la Quinta División fueron de tensión con la cúpula del Gotei 13, debido a una orden expresa del Comandante General de asignar funciones puramente administrativas al recién llegado oficial; sin embargo, añadieron a sus tareas el ser profesor asistente en la cátedra de kidō de la Academia Shinō.

Dentro de la Academia, Shìzǔ realizó un profesorado bastante común, sin detalles llamativos, salvo por una ocasión en la que descubrió la gran afición de una de sus pupilas, quien posteriormente sería capitana de la Segunda División, por los dulces, lo cual utilizó como parámetro recurrente para molestarla, especialmente debido a que esta intentaba ocultarlo. En una ocasión, inclusive, es sabido que mediante kidō hizo invisibles sus golosinas, lo que enfureció a la futura capitana.

La rotunda negativa a asignarle una ciudad importante en el mundo humano partía del mal concepto general que se tenía dentro del propio Gotei sobre Shìzǔ, dado el endeble manejo de este en lo que al arte del zanjutsu se refiere; el hecho de que tuviera un manejo claramente peor que el vigésimo oficial hizo que la división en general considerara que el cargo que Shìzǔ ocupaba fuera tenido más como una cortesía frente a quien otrora había sido igual a un teniente, en vez de un reconocimiento a sus capacidades. Por esto, era visto dentro del cuerpo de esa época como alguien débil, principalmente por su marcada dependencia del kidō en lo que a un combate refiriera.

En el que inadvertidamente sería su último año como quinto oficial, Shìzǔ había logrado un acuerdo con sus superiores, dejando que al menos le permitiesen supervisar las ciudades dependientes de la Quinta División, y reportar el estado específico de cada una al capitán. Fue durante una inspección en la ciudad de Cháng'ān, acompañando al shinigami encargado de esta, que Shìzǔ creyó ver un adjuchas, corriendo rápidamente tras un mausoleo. Avisando a su compañero que iría a revisar la situación y ordenándole que diera un reporte del hallazgo al Gotei 13, Shìzǔ se vio sorprendido por el adjuchas, cayendo ambos por una Garganta, que se cerró tras ellos. La sangre derramada por Shìzǔ y parte de su atuendo donde fue atacado, fueron los únicos restos que quedaron en el mundo humano, y fueron tomados como prueba irrefutable de la muerte de este, tras una búsqueda que resultó, claramente, infructuosa.

Estancia en Hueco Mundo[]

Tras dar muerte al adjuchas minutos después de llegado al Hueco Mundo, Shìzǔ constató que, efectivamente, se encontraba varado en esas tierras. Resignándose a no ser nuevamente encontrado por su división dados los vastos y relativamente regulares territorios de Hueco Mundo, Shìzǔ decidió dedicar su tiempo a investigar, siendo peculiarmente llamativa la ocasión en que encontró el Bosque de Menos, lugar en el que causó deliberadamente estragos durante algunas décadas probando nuevas posibilidades para hechizos de kidō y aumentando sus capacidades generales como shinigami.

Dado el enorme tamaño tanto del Bosque de Menos como del desierto por encima de este, Shìzǔ rotaba entre ambos territorios quedándose a lo sumo tres días en cada posición, sin repetirlas. El hartazgo que el shinigami generó fue tal, que en una ocasión un grupo de adjuchas fueron a solicitar ayuda a los Espada al complejo de Las Noches; sin embargo, lo único que recibieron fue una aniquilación sumaria, debido a la incapacidad de ellos mismos de poder encargarse de su propia peste.

La mayor sorpresa se la llevó sin embargo Shìzǔ cuando, en una de sus caminatas por Hueco Mundo, se encontró súbitamente con un reiatsu mucho mayor al de los adjuchas a los que ya se había acostumbrado a atormentar tras algunas décadas de realizar ataques furtivos al Bosque de Menos. Extremadamente grata fue su sorpresa al encontrar, tras acercarse a dicho lugar, una gigantesca Garganta, la primera que había visto tras varios años; sin embargo, rápidamente este notó cómo, frente a esta, se encontraba una figura ataviada completamente de un blanco inmaculado. Este no era nadie más que Enricco Descartes, Novena Espada del Ejército Arrancar, quien, sin siquiera pensar de qué era el reiatsu que él a su vez había sentido, disparó un Cero en la dirección general de Shìzǔ; esta cortesía de bienvenida fue intercambiada con un Shiryū Gekizoku Shintenraihō, Hadō 88, por parte del náufrago.

Este encuentro sería el primero entre ambos en Hueco Mundo, que sería posteriormente seguido por otro, ya no en calidad de combate, al haberse congraciado ambos en que, las muertes causadas por Shìzǔ eran necesarias, no porque estos fueran hollows, sino porque ayudaban a un bien mayor, al permitir el avance del kidō, en palabras del shinigami. Esta aproximación fue bien vista por Enricco, quien en calidad de científico también utilizaba a otros hollows para sus pruebas, bajo el concepto de supervivencia del más apto.

De esta manera, por la afinidad que despertaron el uno por el otro, terminaron ayudándose entre sí en las ocasiones en que se volvieron a encontrar, con el espacio de años entre sí por lo general. En algo que sería considerado alta traición por parte de la Cámara de los 46, Shìzǔ ayudó a Enricco con el desarrollo de una Fórmula, en tanto Enricco ayudó a Shìzǔ a perfeccionar dos Kidōs propios, siendo uno de estos una versión simplificada de la Garganta, que Shìzǔ finalmente utilizaría para volver a la Sociedad de Almas; este último «sigue siendo tan elemental que da lástima», según Enricco.

Regreso a la Sociedad de Almas[]

Habiendo finalmente completado el Xiān Qīan junto a Enricco, Shìzǔ logró regresar a la Sociedad de Almas, donde pasó unos años bajo el seudónimo Tiānzǐ. Viviendo en áreas alejadas en el Rukongai para evitar llamar la atención del Gotei 13, su primer acto de regreso fue ir hacia una de sus antiguas propiedades y expulsar a los nuevos inquilinos, un grupo criminal de poca monta que había tomado la casona como base en el Rukongai sur.

Recuperando de esta casa dinero que había escondido en sus años como oficial y afortunadamente no había sido hurtado tras su desaparición, volvió a comprar ropas más acordes a sí, tras deshacerse de los harapos en que había quedado su viejo uniforme de quinto oficial. Revisando las propiedades de las que su familia no tenía conocimiento, consiguió nuevamente una porción de sus bienes, expulsando a quienes vivieran entre sus paredes.

Fue en uno de sus paseos por las cercanías de esta misma casona, que Shìzǔ divisó a la lejanía a quienes había expulsado de su antigua nueva morada; creyendo que estaban buscando cómo volver a meterse en esta, decidió ir a darles un buen susto para que no volvieran a aparecer en la zona. Al acercarse sin embargo, Shìzǔ oyó el sonido de una pelea callejera, e imaginando un combate entre bandas, decidió revisar sigilosamente el combate. Sin embargo, lo que encontró apenas hizo contacto visual fue completamente distinto a lo que él esperaba por el sonido. El grupo de ladrones se encontraba combatiendo, con absoluta superioridad numérica, contra lo que a primera vista él creyó no era más que una niña.

Ante esto, decidió ver cómo se continuaba desenvolviendo el combate, sabiéndose capaz de intervenir en cualquier momento. Se maravilló al ver que la joven, a pesar de su situación aparentemente desventajosa, lograba dar pelea como un rabioso zorro acorralado, utilizando sólo su propia destreza física junto a alguna roca suelta de la maltrecha calle para combatir. Tras unos minutos de combate, Shìzǔ vio cómo el combate comenzaba a ponerse del lado del grupo, que por la ventaja de los números, sufrían menos agotamiento que la muchacha, aunque sus heridas fueran mayores. Entonces, decidió intervenir, dando vuelta completamente la balanza del conflicto.

Con sólo un paso rápido y una sorpresiva patada al estómago, dejó fuera de combate a quien creyó era el líder del grupo; algunos de sus seguidores al ver esto decidieron huir, mas un número reducido decidió continuar peleando, intentando golpear a Shìzǔ, que pasó a dedicarse únicamente a esquivar. De esta manera, y al ver lo infructuoso de sus ataques, se voltearon hacia la joven, más la falta de atención terminó costándoles la pelea: una serie certera de patadas, rodillazos y un codazo de parte de esta, más un guijarro arrojado a traición por Shìzǔ contra la espalda de uno por estar aburrido, terminó definitivamente con todo el grupo bien huyendo, o bien en el piso.

Terminado este interludio, Shìzǔ imaginó que recibiría un agradecimiento, resultándole completamente inesperado que él mismo fuera atacado al acercarse, con una piedra afilada que, de no poseer naturalmente reflejos rápidos, podría haberle hecho un tajo profundo bajo el mentón. Viéndose obligado a retener a la joven de alguna manera, pero sin voluntad de realizarle más daño del que ya había sufrido en el combate previo, decidió utilizar una breve apertura en su guardia para darle un golpe con el pomo de su espada en la boca del estómago, e inmediatamente utilizó el hechizo de kidō Shibireyubi, paralizando a la muchacha. Resuelto esto, sencillamente la cargó a sus espaldas, y volvió caminando hacia su casa como quien regresa de dar una caminata.

Una vez de vuelta en su hogar, Shìzǔ sanó las heridas de la muchacha y, tras liberarla de la parálisis, le dio un plato caliente de venado estofado. Tras esto, le preguntó tres cosas: «¿Por qué estabas peleando?», «¿Tienes hogar?» y «¿Cuál es tu nombre?». Al haber oído todas respuestas gratas a estas preguntas, sólo dijo «¡Fantástico, bienvenida al barco! Te enseñaré algunas cosas, espero que te diviertas, Kogane».

Duelo[]

Tras tres años viviendo en el Rukongai, la vida había vuelto a una increíble monotonía para Shìzǔ, quien sólo encontraba interés en ver el progreso de Kogane, al no poder realizar pruebas sobre kidō de alta magnitud para no alertar al Gotei 13. Sin embargo, un día la rutina diaria se vio quebrada cuando llegó a Shìzǔ la noticia de que se había nombrado un nuevo capitán finalmente en la Quinta División, tras el cataclismo que azotó brutalmente al Gotei 13 hacía tan sólo doce años.

Apenas saber de esto, informó a Kogane que se iría por unos días; «si no regreso en tres días, ve a las puertas del Seireitei y di que en nombre de la familia Huángdì, vienes por un paquete; imagino que no te dejarán entrar, pero te darán una bolsa grande, una vez que la tengas, arrójala en algún lugar del Rukongai, pero no la abras bajo ningún concepto». Sin más explicaciones, se vistió con sus mejores ropas, y partió hacia el Seireitei.

Utilizando su shikai de manera sigilosa, durmió por unos minutos al guardián de la puerta sur del Seireitei, entrando por esta y dirigiéndose sin más reparos a los cuarteles de la Quinta División; fue visto en dos ocasiones por patrullas de shinigamis rasos, con quienes volvió a utilizar su shikai. Una vez en los cuarteles, entró por la puerta principal y, dando un grito desgarrador, mandó llamar bajo desafío al recientemente nombrado «Capitán de la Quinta División».

Con tan sólo tres semanas en el cargo, el nuevo capitán no esperó de ninguna manera un reto, sin embargo, bajo la presión de ganar aún más reconocimiento dentro de su división, aceptó el combate, a ser realizado el día siguiente en los patios del cuartel, frente a todos los miembros en ese entonces de la división, que rondaban los trescientos. A Shìzǔ se le dio alojamiento en un pequeño galpón dentro de los terrenos de la división; a pesar de esto, se rehusó a dormir y preparó una estrategia que, según él, «sólo funcionaría una vez».

A la hora señalada, Shìzǔ tomó su abrigo y se ciñó su zanpaku-tō a la cintura; salió del cobertizo y tomó asiento en una losa de piedra de los jardines. A los pocos minutos, se hizo presente el capitán, utilizando el atuendo correspondiente a su rango y con su zanpaku-tō ya desenvainada. Cuando uno de los oficiales de la división marcó el inicio del combate, el capitán intentó cerrar la distancia contra Shìzǔ, en tanto este se replegó en cada ocasión, aprovechando una velocidad aparentemente superior y sin responder a las fintas que su rival realizaba.

Tras tres minutos, el capitán finalmente logró cerrar su distancia, y utilizando su shikai, una espada pesada al estilo del claymore escocés, propició un fuerte golpe descendente en contra de Shìzǔ, quien se vio forzado a utilizar el Bakudō N°39 para evitar recibir heridas serias, pero recibiendo un corte superficial sobre su torso. Como respuesta a la ofensa, y negar a su rival salir indemne, conjuró el Hadō N°63 rápidamente, apuntando a la zona abdominal de su contrincante. Aprovechando el fuerte destello eléctrico del hechizo, se retiró de esa posición cerrada, colocándose en el centro de los jardines.

Ubicado en una posición visible para todos, Shìzǔ apuntó su zanpaku-tō hacia el suelo, con una mano sobre la empuñadura y la otra reposando sobre el pomo. Al dispersarse la electricidad, dijo con una voz sólo por encima del susurro «duerme, Yù Yuán, diez» y continuó sonriendo a modo de afrenta contra su rival, quien sin dudarlo cargó contra Shìzǔ, buscando derribarlo de un corte limpio. Sin embargo, al entrar en el rango de Yù Yuán, la mente del capitán comenzó a nublarse, tomando pasos erráticos. Ya frente al retador, levantó su espada para dar el golpe final, en tanto Shìzǔ sólo lo miró sonriente.

Para la sorpresa de toda la división, el capitán se había quedado completamente quieto, paralizado, frente al retador; él sólo rió, y atacó a su inmóvil oponente con el Hadō N°90 en una rápida sucesión de tres conjuros. Cuando terminó, el cuerpo ensangrentado del capitán finalmente se desplomó. Shìzǔ se agachó, tomó su pulso y comprobó que seguía vivo. Hizo señas a un grupo de miembros de la división para que se acercaran, y una vez allí les dijo que llevaran al ex-capitán al cuartel de la Cuarta División. Luego, pidió a uno de los oficiales que fuera a informar el resultado del duelo a la Capitana Comandante del Gotei 13.

Capitán de la Quinta División[]

En el momento en que la Capitana Comandante se presentó en los cuarteles de la Quinta División, se encontró con Shìzǔ preparando té como si nada hubiera ocurrido ese día, y la oficina del capitán le hubiera correspondido desde siempre. Sorprendido por una llegada tan rápida, exclamó que no había llegado a preparar ningún acompañamiento para el té aún, y mandó llamar a un miembro raso de la división, pidiéndole que vaya a conseguir lo mejor que pudiera, entregándole una bolsa de oro. Sin embargo, el hecho de que la Capitana Comandante fuera un felino no parecía sorprenderle en lo más mínimo.

Aceptando el vaso con té, la Comandante preguntó a Shìzǔ qué había hecho, este sencillamente respondió que retó a un duelo frente a toda la división al ex-capitán, y él aceptó, al producirse frente a toda la división, el duelo tenía carácter válido para transferir el derecho de capitán del anterior a su propia persona, con base en las propias leyes del Gotei 13. Sin poder rebatir la manera en que el Gotei venía manejándose desde entonces, y aún continuaba vigente, la Comandante General se vio en la necesidad de tener que aceptar a Shìzǔ dentro del cargo.

De todas formas, Shìzǔ aseguró a Alana que esta no tenía de qué preocuparse, al fin y al cabo, seguía siendo un hombre fiel a la Sociedad de Almas, aún tras haber sido abandonado durante setenta y cinco años. Explicando cómo venció al anterior capitán, preguntó a la Comandante si aún tenía el Capitán de la división la potestad de elegir libremente su teniente, a lo que recibió una respuesta afirmativa. Sonriendo, Shìzǔ expresó a Alana su deseo de ser presentado frente a sus pares capitanes tan pronto como fuera posible, pero que primero debía ir hacia el Rukongai a terminar una tarea pendiente.

Colocándose el haori del capitán previo, que le quedaba demasiado grande para su talle, salió de la división tras convenir con la Comandante General que volvería al día siguiente con sus asuntos ya en orden. Saliendo por la misma puerta sur por la que entró, y saludando alegremente al portero al que anteriormente había dormido, Shìzǔ se desplazó hasta el distrito Inuzuri, y dando una patada a la puerta, ingresó en su casona con total naturalidad. Fue recibido con un cuchillo al borde de golpear su cara, al que frenó por poco con ambas manos. Identificando la llegada de un intruso, Kogane lanzó el cuchillo que tenía en la mano instintivamente hacia Shìzǔ.

Contando su breve aventura a Kogane mientras almorzaban, este le consultó si ella desearía seguirlo hacia la Quinta División, que él se ocuparía de tramitar su situación, al no haber ella sido parte de la Academia Shinō. De esta forma, aunque sin mucha ilusión o ímpetu, terminó aceptando la invitación de Shìzǔ. Al recibir esa respuesta afirmativa que esperaba, Shìzǔ le dijo a Kogane que lo siguiera, al fin y al cabo, debían ir de todas formas a la Academia. Haciendo gala del uso del shunpō, que Kogane había adoptado fácilmente debido a su naturaleza fugaz, ambos llegaron rápidamente a los edificios de la Academia Shinō.

Una vez allí, Shìzǔ apeló a su anterior época como profesor en la cátedra de Kidō de la Academia para decir que había entrenado a Kogane él personalmente durante años, sin especificar exactamente cuántos. Haciendo uso de su mejor dialéctica, Shìzǔ logró convencer al plantel de la Academia, especialmente luego de asegurar que daría una cuantiosa donación en nombre de la familia Huángdì al establecimiento. Asimismo, pidió a Kogane que mostrara sus capacidades, y en virtud de ambas cosas fue que consiguió el que posiblemente fuera el paso más rápido por la Academia, llevándose consigo a Kogane inmediatamente al cuartel de la Quinta División.

Terminada la cuestión de la Academia, se dirigieron a los cuarteles de la Quinta, donde presentó a Kogane como miembro de la división frente a los demás miembros, dándole inmediatamente el cargo de quinto oficial en la división; sin embargo, se abstuvo de nombrarle Teniente, sopesando que tendría que estar en un punto más alto de entrenamiento para poder asumir tal cargo, posición que quedó vacante hasta ser asumida por Kogane, cinco años después de este suceso.

Durante la siguiente reunión de capitanes, en la que fue presentado Shìzǔ, este notó una cara particularmente conocida entre los demás capitanes: Saori Hayami, quien fuera su alumna dentro de la Academia, al verla se dirigió inmediatamente hacia ella saludándola profusamente, recibiendo a cambio sólo una mirada de odio. Fingiendo no darse cuenta de la manera en que Saori lo miraba, Shìzǔ sencillamente le lanzó un chocolate relleno de miel. Al ser cuestionado sobre a qué venía eso por otros capitanes, dijo que sólo estaba pagando una deuda, pidiendo continuar la reunión con normalidad luego de eso.

Relaciones[]

Alana Izanagi[]

La relación entre Shìzǔ y la comandante general Alana es, extrañamente, una con un cierto grado de respeto hacia su posición; aunque suelen «pelear» entre comentarios ácidos y sarcásticos entre sí, terminando estos encuentros o bien cuando Shìzǔ se esfuma de la escena, o bien cuando alguno de ellos comienza a reírse. A pesar de considerar que sus «lineamientos shinigami» no son más que palabrería, reconoce el valor que infunden en ciertos grupos de personas, a pesar de que realmente lo traen sin cuidado. Una opinión personal de parte del capitán respecto a su comandante, es que esta casi hasta más mentiras sobre sí misma como las que él tiene sobre su persona. Finalmente, Shìzǔ se ha cuestionado en algunas ocasiones cuál será el valor nutricional de la Comandante, dada su apariencia.

Enricco Descartes[]

Shìzǔ conoció a, quien según él, es una de las personas más convolutas que conoció en toda su vida, y seguramente bajo las circunstancias más únicas también. El Espada conoció al actual capitán dentro de Hueco Mundo, durante la época en la que Shìzǔ se vio forzosamente exiliado de la Sociedad de Almas. Si llegase a preguntarse a alguno de ellos por qué realmente no intentaron asesinar al otro durante varias posibles oportunidades presentadas en el pasado, la respuesta, de Shìzǔ al menos, refiere a que esto, tristemente, hubiera sido contraproducente a sus esfuerzos para regresar a la Sociedad de Almas como tal, como comentó a Alana, la única persona dentro del Gotei 13 en saber algo sobre este contacto del actual capitán de la Quinta División con un Espada.

Más allá de esto, cooperaron durante los años en que Shìzǔ vivió en el Hueco Mundo, ayudándose mutuamente en el desarrollo de diversas cosas, culminando al menos para el shinigami en la creación del Xiān Qīan. Sin embargo, no han vuelto a verse tras que el actual capitán escapó de Hueco Mundo, hace ya más de noventa años.

Jōichirō Nori[]

Cuando se le pidió reincorporarse al Gotei 13 por haber sido Sub-Jefe de los Cuerpos de Kidō, fue llamado a la Quinta División de manera expresa por quien en ese entonces fuere capitán, Jōichirō Nori. Dado que estaba obligado a aceptar un puesto de todas formas, adoptó el papel de quinto oficial, funcionando como un edecán del Capitán Nori. Dada la especialización del oficial en el kidō, este acompañaba al Capitán para utilizar kidō en su lugar, dada su clara incapacidad en el manejo de esas artes. A cambio, Shìzǔ recibió alguna que otra lección de parte del capitán en el ámbito del combate físico, tanto con como sin armas.

Otra cosa, comentada en su momento por otros miembros de la Quinta, era cómo en ocasiones ambos capitán y asistente desaparecían, siendo encontrados horas más tarde bebiendo en algún lugar del Seireitei. Ambos siempre defendieron sin embargo esta acción como parte de sus deberes como parte del trabajo, debiendo velar por el bienestar del Seireitei, particularmente, desde sus tabernas. En algunas raras ocasiones, también se sumó a estas «tareas» Toyohisa Fujiwara, entonces capitán de la Sexta División, aunque eso solía aportar tensión a las reuniones, dado el desagrado que ocasionaba al pelialbo el tener que tratar con el «molesto enclenque» que acompañaba al capitán de la Quinta.

Sin embargo, tras la expulsión del capitán Nori debido a su hollowficación, Shìzǔ perdió toda clase de contacto con su ex-superior, sólo sabiendo que escaparon de sus condenas a muerte y huyeron al mundo humano, a pesar de tener una condena firme a muerte por parte del comandante Daichi Konoe.

Actualmente, Shìzǔ tiene conocimiento de la existencia de Larvatum, debido a su posición como capitán de una división, y el cambio de políticas hacia ese grupo llevado a cabo por la actual comandante. Es sabido que ha pasado, como un civil, por el restaurante de la organización liderada por su ex-capitán, pidiendo siempre los platos más estrambóticos, sólo por el hecho que le resulta divertido ver a quienes fueron sus superiores, atendiéndolo como comensal.

Jun Muneyoshi[]

Kao Nashi[]

Kao fue uno de los primeros contactos de Shìzǔ al salir este de la academia en el año 1590, el recuerdo es claramente patente en la memoria de Shìzǔ, dado que Kao no se presentó a la clase como lo habían hecho otras personas importantes en la estructura de la Sociedad de Almas: Kao hizo acto de presencia cuando, a la hora señalada de su visita, simplemente apareció de pie invertido en el techo del salón en el cual lo esperaban, llamando la atención de los presentes al carraspear una gruesa voz y caminar, por el techo, hasta una pared y así bajar al piso. Una vez allí comenzó a hablar en una aguda voz femenina sobre los cuerpos de kidō y la gran importancia de estos en la Sociedad de Almas; sin embargo, este terminó desvariando, comenzando a hablar consigo mismo sobre una serie de kidōs avanzados, charla de la que la clase claramente no pudo adquirir nada útil.

Sin embargo, el ávido interés de Shìzǔ por el kidō desde la propia academia, más su predisposición natural hacia el mismo, lo llevó a que, por sobre sus compañeros, tuviera un mejor entendimiento general sobre lo que hablaba Kao. Aún así, cuando Kao volvió en sí, sacó un pequeño papel desde debajo de su manto, leyendo del mismo «Shìzǔ-dono, solicitado, Cuerpos de Kidō» y una vez dicho esto, se fue flotando por la ventana, abriéndola con su bastón.

A la mañana siguiente, cuando se presentó en los cuarteles de los Cuerpos de Kidō, Shìzǔ fue recibido por el Comandante de los mismos apenas pasar la entrada, aunque en una forma que parecía casi una caricatura del real: pequeño, con un hilo de voz y una máscara sollozante que parecía sacada de una tragicomedia. Entre señas y palabras, le indicó que pasara, y con un simple «felicitaciones, Shìzǔ-dono, ahora eres oficial en los cuerpos, espero que aportes a nuestras artes tanto como prometen tus registros académicos», que junto a una palmada en la espalda que le dejó la marca de los Cuerpos de Kidō en su uniforme, fue todo el aviso formal de su incorporación a las fuerzas de los mismos.

Dentro de los Cuerpos, Shìzǔ ascendió rápidamente en materia de sólo unos años hasta ser el subjefe de los mismos, parcialmente ayudado por un accidente desarrollando kidō que forzó el retiro temprano del anterior subjefe. Sin embargo, a pesar de sentir una gran afinidad con Kao, a quien podía ver claramente como un referente en lo que al kidō refiere y quien además solía permitir además de brindar libertades para realizar experimentación dentro de la materia concerniente a los cuerpos, nunca pudo quitarse la sensación de que Kao ocultaba algo, en general, del resto de la división. De esta manera, a pesar de tenerle un gran respeto, nunca llegaron a tener realmente confianza entre sí más allá del propio conocimiento de las capacidades de ambos.

La remoción de toda la cúpula de los Cuerpos de Kidō tomó por sorpresa a Shìzǔ, quien de repente se vio forzado fuera de las ramas militares del Seireitei y nuevamente enclaustrado en una posición civil; en ese momento perdió cualquier tipo de contacto con su anterior superior. La siguiente vez en que se encontraron fue siglos después, al reencontrarse ambos ya como capitanes en sus respectivas divisiones.

Kogane Ōshiro[]

Shìzǔ encontró a Kogane en uno de los distritos de alta numeración del Rukongai Sur poco tiempo después de haber logrado regresar a la Sociedad de Almas, combatiendo contra la misma banda que había usurpado una propiedad de Shìzǔ en susodicho lugar. Tomando interés en ella al ver algunas de sus cualidades naturales en medio de un combate, decidió intervenir en el mismo para ofrecerle entrenarla, aunque no llegó siquiera a poder decir palabra alguna antes de que ella lo atacase, al verlo como una amenaza. Sin embargo, esto no desmotivó a Shìzǔ, quien se vio aún más interesado, paralizándola y llevándola a su propia casa.

Una vez allí, y liberándola de su hechizo, Shìzǔ propuso a Kogane lo que según él era un trato redondo: darle un lugar bajo techo para vivir, darle alimento libremente, conseguirle un atuendo nuevo en reemplazo del ya gastado atuendo que traía de las propias calles del Rukongai, y otorgarle de un arma real; a cambio, ella debía aceptar someterse a un entrenamiento diseñado por el propio Shìzǔ.

Al haberse sellado este pacto entre ambos, Shìzǔ brindó tan solo unos días después a Kogane de una asauchi, para que pudiera finalmente hacerse de una zanpaku-tō propiamente dicha. De todas formas, el régimen de entrenamiento de Shìzǔ comenzó al día siguiente, al retar a Kogane a atraparlo para conocer mejor las capacidades físicas generales de ella: en caso de que lo lograra, le daría carne de más en los fideos con estofado de la cena, a pesar de que no haya podido lograrlo inicialmente, le dio la carne extra de todas formas.

Teniendo ya conocimiento general sobre las capacidades físicas de Kogane, Shìzǔ decidió ver qué tanta predisposición poseía su ahora pupila para las artes kidō, descubriendo para su pesar que Kogane tenía muy poco interés en dichas artes en general, al no haber requerido jamás durante su vida. Por más intentos de generar una atención genuina de su parte en el kidō, Shìzǔ nunca lo logró, siendo según él el área que más problemática le resultó pulir de Kogane.

Así, con un entrenamiento que se extendió inicialmente durante tres años y medio, tres años y medio de más de ocho horas diarias de entrenamiento sobre las bases de las artes shinigami en general, sin días de descanso para ambos, Kogane logró llegar al punto en que, en un combate de zanjutsu contra Shìzǔ, logró derrotarlo sólidamente, demostrando haber alcanzado a este en dicha arte. Descontando el hecho de que el hakuda era algo inherentemente natural a Kogane, Shìzǔ sólo le enseñó las pocas técnicas que él recordaba, y que no había visto a la propia Kogane realizar aunque fuera algo similar.

Actualmente, Shìzǔ continúa entrenando ocasionalmente con Kogane, dentro del propio marco de la Quinta División. En sus propias palabras, «no hay nada que disfrute más que entrenar con su pupila favorita», palabras que en general no son bien recibidas por Kogane. De todas formas, la confianza desarrollada entre ambos mediante esos entrenamientos constantes no son sólo algo de lo que Shìzǔ haga gracia ocasionalmente, ambos han desarrollado una excelente capacidad para trabajar conjuntamente, debido a la precisión con la que se conocen; de la misma manera, no hay nada que le de más tranquilidad a Shìzǔ en un combate que saber que puede contar con Kogane en el mismo, al saber así que puede despreocuparse de cualquier amenaza cercana.

Masao Tōjō[]

Shìzǔ conoció a Masao cuando este aún era el Teniente de la Segunda División, durante una reunión entre capitanes y tenientes en la cual la Quinta División extrañamente había llegado antes que la mayoría de sus pares. Habiendo dejado su abrigo tendido en un perchero junto a la puerta de la habitación, grande fue su sorpresa al descubrir al Teniente Tōjō llegar y, accidentalmente, destruir el perchero rasgando el abrigo en el proceso. Sin siquiera esperar una mirada de la Capitana Hayami, Masao recogió el abrigo y, tras pedir disculpas por el perchero a la Capitana Comandante, se dirigió al capitán Huángdì y le presentó sus más sinceras disculpas, diciéndole que lo repararía para el día siguiente.

La visión de Masao disculpándose de esa manera causó gracia a Shìzǔ, quien esbozando una sonrisa señaló al teniente que no se hiciera problema alguno, al fin y al cabo, en sus propias palabras, ese abrigo se encontraba de todas formas lo suficientemente gastado como para dejar de darle uso. Tomando de las manos del teniente el abrigo, lo enrolló, y anunciando a viva voz que haría un truco de magia, lo deshizo en una pequeña llama; sin embargo, frente a la falta de risas de los presentes, y un pedido de parte de Alana de que no encienda fuego en interiores, se volvió a sentar, murmurando por lo bajo lo aburrido de los temas a tratar, hecho que le valió recibir un codazo de su propia teniente.

El paso de los años y el ascenso de Masao a Capitán de la Séptima División no haría más que ampliar la extraña amistad que se había formado entre ambos capitanes, no siendo extraña la ocasión en que Shìzǔ aparece súbitamente en los cuarteles de la Séptima División, portando exclusivamente una bandeja con dos tazas de té pú-erh, generalmente añejado durante cinco años, «el mínimo necesario para acompañar las galletas del Capitán Tōjō» según Shìzǔ. En algunas ocasiones, durante los primeros años como capitán de Masao, Shìzǔ le ofreció al Capitán Tōjō una cita con su hermana Wǔ Mèi por sugerencia de Natsuki, sin embargo, las negativas de Masao respecto al asunto y el hecho de que este le pidiera por favor no prestar atención en dicho asunto a su hermana, hizo que Shìzǔ terminase desistiendo con la cuestión.

Según Shìzǔ, intentó pedirle a Masao que le ayudase a mejorar su manejo del arte del hakuda, sin embargo ambos terminaron descubriendo que la práctica de Masao del mismo, aunque increíblemente efectiva, no se ajustaba para nada tanto al cuerpo de Shìzǔ como a las propias prácticas del capitán Huángdì, quien siempre prefirió buscar una forma más fluida al hakuda para las artes marciales a mano descubierta.

Mitsuki Katō[]

Shìzǔ conoció a Mitsuki tan sólo dos días después de haberse convertido en el capitán de la Quinta División, al ser llamado a los cuarteles de la Cuarta División por la propia capitana, quien le comunicó que el ex-capitán de la Quinta División había fallecido sólo unas horas atrás. En una charla que fue relativamente breve, la capitana cuestionó al recientemente ascendido sobre por qué realizó un ataque tan visceral, considerando que tres hadōs de alta numeración en una sucesión consecutiva, contra un individuo inmovilizado, haya sido, tal vez, demasiado. A esto Shìzǔ respondió que no tenía certeza de las capacidades de su contrincante, por lo que prefirió ir a la solución más segura para sí, a pesar de reconocer que más tarde le pareció haberse excedido un poco.

Una curiosidad particular, es que el campo de amapolas que pertenece a Shìzǔ es el que se utiliza para proveer de anestésicos de alta calidad a la Cuarta División, en un emprendimiento conjunto entre ambos capitanes. Sin embargo, Shìzǔ asegura: «no me gusta "jugar" con Mitsuki, dado que juega demasiado fuerte para mí gusto personal». Además de esto, la Cuarta División es otra de las divisiones por las que Shìzǔ pasa ocasionalmente cuando no tiene actividades que hacer en su propia división o pasando tiempo con su teniente.

Saori Hayami[]

Shìzǔ conoció a Saori durante su época como profesor dentro de la Academia Shinō, debido a su labor como asistente dentro de la cátedra de kidō. Fue en esos mismos años en los que descubrió la desmesurada afición de la capitana por los dulces de la Tierra, habiéndole inclusive ocultado su alijo de golosinas utilizando él mismo un hechizo de kidō. Según Shìzǔ, Saori en general contaba de mucho talento, pero su propia rigidez la limitaba, por lo menos según él, en cuanto al arte del kidō se refería.

El establecimiento de ambos como capitanes en sus respectivas divisiones no hizo cesar, sin embargo, las maneras creativas del propio Shìzǔ para seguir endilgando a Saori su ligera obsesión: en una ocasión es sabido que generó un falso estado de alerta dentro de los cuarteles de la segunda división al decidir infiltrarse en la misma, con el solo objetivo de dejar un KitKat de matcha en el escritorio de la capitana, junto a una nota deseándole un feliz cumpleaños, aseverándole también que a pesar de ello seguía siendo joven.

Ocasionalmente invita a la capitana a entrenar, recibiendo como respuesta por lo general una rotunda negativa; sin embargo, Shìzǔ suele aprovechar el código moral de Saori al aparecer espontáneamente en su oficina, por lo general para comentarle su aburrimiento, con dos copas de té en la mano, y respondiendo comúnmente a la fría pregunta y mirada de la capitana respecto a las ocupaciones como capitán con un simple «no es necesario, yo ya hice mi trabajo». En alguna ocasión ha sido visto huir de los edificios de la segunda división perseguido por la capitana, tras una de estas reuniones casuales.

Suzuka Gōzen[]

Citas[]

Curiosidades[]

  • Es un ávido jugador de wéiqí y mah jong; recientemente, se está haciendo adepto al koi koi.
  • Se sabe que posee un cultivo de amapolas en el Seireitei que mantiene personalmente, según él por su «pasión por la jardinería».
  • Su plato favorito de comida es el chow mein.
  • Siempre posee en su División una reserva tanto de té pu-erh como de Yin Zhen.
  • A pesar de que la gran mayoría de la historia humana le resulta banal, ha tomado especial interés por las diferentes corrientes filosóficas de las cien escuelas del pensamiento.

Navegación[]

5ta División
Capitán Teniente Tercer Oficial
Shìzǔ Liú Huángdì Kogane Ōshiro Vacante
Gotei 13
Primera División.svg Primera División Capitana: Alana Furukawa • Tenientes: Hina y Mizuki Izanagi
Segunda División.svg Segunda División Capitana: Saori Hayami • Teniente: Natsuki Tōjō
Tercera División.svg Tercera División Capitán: Taisei Tsubasa • Teniente: Vacante
Cuarta División.svg Cuarta División Capitana: Mitsuki Katō • Teniente: Rokuro Amamiya
Quinta División.svg Quinta División Capitán: Shìzǔ Liú Huángdì • Teniente: Kogane Ōshiro
Sexta División.svg Sexta División Capitán: Tsukasa Izumi • Teniente: Akame Momobami
Séptima División.svg Séptima División Capitán: Masao Tōjō • Teniente: Yǐn Lìhuá
Octava División.svg Octava División Capitana: Jun Muneyoshi • Teniente: Hiroshi Kagiyama
Novena División.svg Novena División Capitán: Kao Nashi • Teniente: Sōgen Ōishi
Décima División.svg Décima División Capitán: Kohaku Ō • Tenientes: Kyoko Izanagi y Takuya Ō
Undécima División.svg Undécima División Capitán: Kenpachi Kenjiro • Teniente: Vacante
Duodécima División.svg Duodécima División Capitana: Suzuka Gōzen • Teniente: Vacante
Decimotercera División.svg Decimotercera División Capitán: Tomoko Himeragi • Teniente: Vacante
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